Audífonos en mayores: cómo convencerles de usarlos
Audífonos en mayores: descubre cómo hablar del rechazo, facilitar la adaptación y mejorar la comunicación sin presionar ni infantilizar.
Mónica Cortijo


«Yo oigo perfectamente».
Lo dice mientras la televisión está bastante más alta que antes, pide que repitas varias frases o deja de participar en conversaciones cuando hay mucha gente.
Para la familia puede resultar frustrante. A veces pensamos que bastaría con que aceptara ponerse audífonos y se resolvería el problema. Pero para la persona mayor la situación puede ser mucho más compleja.
Puede sentir que no los necesita, que le hacen parecer mayor, que son incómodos, que amplifican demasiado algunos sonidos o que simplemente no está preparada para reconocer que su audición ha cambiado.
La pérdida auditiva es frecuente con la edad y puede dificultar las conversaciones, favorecer el aislamiento y hacer más difícil seguir indicaciones médicas o escuchar alarmas y otros avisos importantes.
Pero obligar a alguien a usar audífonos rara vez es la mejor estrategia.
Suele funcionar mejor comprender qué le molesta, valorar bien su audición y ayudarle a descubrir qué podría mejorar en su vida cotidiana.
Este contenido es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional de la audición.
🔍 Primero: ¿realmente necesita audífonos?
Antes de comprar un dispositivo o insistir en que lo utilice, conviene realizar una valoración auditiva.
Algunas señales que pueden hacer recomendable consultar son:
📺 Necesitar cada vez más volumen en la televisión.
📞 Tener dificultades para entender conversaciones por teléfono.
👥 Perder el hilo cuando hablan varias personas.
🔁 Pedir frecuentemente que repitan las frases.
🍽️ Entender peor las conversaciones en restaurantes o lugares ruidosos.
🗣️ Decir que «todo el mundo habla muy bajo» o «murmura».
🚪 No escuchar bien timbres, teléfonos o avisos.
🤐 Participar menos en conversaciones porque resulta difícil seguirlas.
Estos son algunos de los signos habituales de pérdida auditiva en adultos mayores.
Una valoración puede determinar qué tipo y grado de pérdida existe y qué opciones pueden ayudar.
También permite descartar problemas como acumulación de cerumen u otras causas que necesitan un tratamiento diferente.
🙉 «No necesito audífonos»
Esta frase puede esconder muchas cosas.
Antes de responder con:
«Claro que los necesitas, no oyes nada»,
puede ser más útil preguntar:
«¿Qué es lo que no te convence de usarlos?»
Quizá responda:
«Me molestan».
«Oigo demasiado ruido».
«Mi voz suena rara».
«No sé manejarlo».
«Me da vergüenza».
«Son demasiado caros».
«Me los pongo y sigo sin entender».
«Tengo miedo de perderlos».
«No quiero depender de otro aparato».
Cada respuesta necesita una solución distinta.
No podemos resolver un problema de comodidad hablando de estética, ni una dificultad de ajuste insistiendo en que «hay que acostumbrarse».
Primero necesitamos conocer el motivo real del rechazo.
🗣️ Hablar desde lo que importa a la persona
Decir:
«Tienes que ponerte los audífonos porque oyes mal»
puede generar resistencia.
En cambio, puede resultar más útil relacionarlos con algo que esa persona valore.
Por ejemplo:
«Quizá te ayuden a seguir mejor las conversaciones cuando vienen los nietos».
«Podrías probarlos para ver si entiendes mejor la televisión sin ponerla tan alta».
«A lo mejor en la próxima comida familiar te resulta más fácil seguir lo que hablamos».
El objetivo no es asustar ni convencer mediante presión.
Es mostrar un posible beneficio concreto.
Un audífono amplifica sonidos y puede facilitar la comunicación y la participación en las actividades cotidianas, aunque no restaura la audición perdida ni elimina todas las dificultades.
🎧 Acostumbrarse lleva tiempo
Una de las razones por las que algunas personas abandonan los audífonos es esperar que todo suene perfectamente desde el primer día.
No suele ser así.
Después de un tiempo escuchando menos, sonidos cotidianos como cubiertos, pasos, tráfico, papel o agua pueden parecer demasiado intensos al principio.
También puede resultar extraño escuchar la propia voz.
El NIDCD explica que adaptarse a unos audífonos requiere tiempo y paciencia y que utilizarlos regularmente facilita el proceso.
Por eso, durante los primeros días conviene:
🏠 Empezar en ambientes tranquilos.
🗣️ Practicar conversaciones con una o dos personas.
📺 Probarlos viendo un programa conocido.
⏰ Seguir el tiempo de uso recomendado por el profesional.
📝 Anotar qué situaciones resultan incómodas.
🔧 Volver a consulta si necesitan algún ajuste.
Un audífono que molesta, pita continuamente o resulta insoportable no debería resolverse diciendo simplemente:
«Tienes que acostumbrarte».
Puede necesitar revisión.
🔧 A veces el problema no es la persona: es el ajuste
Los audífonos no son todos iguales.
El modelo y la programación deben adaptarse al grado de pérdida auditiva, las necesidades de la persona, su capacidad para manipular objetos pequeños y su estilo de vida.
Por ejemplo, una persona con artritis o poca destreza en los dedos puede tener dificultades para cambiar una pila diminuta o colocar correctamente un modelo muy pequeño.
Otra puede escuchar razonablemente bien en casa pero tener enormes dificultades en restaurantes o reuniones.
Por eso es importante contar al profesional dónde aparecen los problemas reales.
No basta con decir:
«No me gusta».
Puede ayudar explicar:
«En casa lo llevo bien, pero cuando estoy en un bar todo suena demasiado fuerte».
Esa información puede orientar un ajuste.
🧼 El mantenimiento también influye
Un audífono puede funcionar peor si está sucio, húmedo, tiene la pila agotada o presenta problemas de mantenimiento.
Conviene aprender bien:
🔋 Cómo cambiar o cargar la batería.
👂 Cómo colocarlo y retirarlo.
🧽 Cómo limpiarlo.
💧 Cómo protegerlo de humedad y calor.
🔄 Cómo distinguir el derecho del izquierdo.
📦 Dónde guardarlo cuando no se utiliza.
Según el Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) recomienda mantener los audífonos alejados del calor y la humedad, limpiarlos siguiendo las instrucciones y cambiar las pilas cuando sea necesario.
Si la persona tiene dificultades para manejar el dispositivo, podemos ayudar sin hacerlo siempre por ella.
Primero podemos practicar juntos.
🗯️ Los audífonos no sustituyen una buena comunicación
Este punto es especialmente importante para las familias.
Que una persona lleve audífonos no significa que podamos hablarle desde otra habitación, mientras miramos hacia otro lado o con la televisión encendida.
Incluso con audífonos pueden seguir existiendo dificultades, sobre todo cuando hay ruido de fondo.
Podemos facilitar mucho las conversaciones si:
👀 Nos colocamos frente a la persona.
💡 Procuramos que nuestra cara esté bien iluminada.
🗣️ Hablamos con claridad y a velocidad normal.
🔊 Elevamos ligeramente la voz si hace falta, pero sin gritar.
📺 Bajamos o apagamos la televisión.
👥 Evitamos que varias personas hablen al mismo tiempo.
🔄 Reformulamos una frase si no la ha entendido.
🧘 Tenemos paciencia.
Estas medidas forman parte de las recomendaciones para comunicarse con personas con pérdida auditiva.
Gritar no suele ayudar y puede distorsionar más las palabras.
👴 «Los audífonos me hacen parecer viejo»
También puede aparecer el rechazo por una cuestión de imagen.
En ese caso, intentar responder:
«Pero si ya eres mayor»
probablemente no sea una gran estrategia. 😅
Podemos reconocer esa preocupación:
«Entiendo que no te guste cómo se ven».
Y después explorar opciones.
Existen diferentes tamaños y diseños, algunos bastante discretos, pero la elección no debería hacerse únicamente por estética.
Un dispositivo muy pequeño puede resultar difícil de manipular para determinadas personas.
La mejor opción será aquella que combine audición, comodidad, facilidad de uso y preferencias personales.
🧠 No confundir «no escucha» con «no entiende»
Esto puede ser especialmente importante cuando existe deterioro cognitivo.
A veces una persona parece no responder, contestar algo que no tiene relación o participar menos en conversaciones y lo atribuimos directamente a la memoria.
Pero quizá tampoco esté oyendo bien.
La pérdida auditiva puede hacer que alguien parezca distraído, poco colaborador o confundido cuando, en realidad, no ha entendido lo que se ha dicho.
Por eso, si aparecen dificultades de comunicación, merece la pena revisar también la audición.
En personas con demencia, además, puede ser necesario simplificar el manejo del dispositivo y establecer una rutina para colocarlo, revisarlo y guardarlo.
⚠️ Cuándo no hay que esperar
Una pérdida auditiva que aparece poco a poco merece valoración, pero hay situaciones en las que conviene consultar con especial rapidez.
Si la persona pierde audición de forma repentina, especialmente en un solo oído, debe recibir atención médica inmediata. La sordera súbita se considera una urgencia médica y retrasar la valoración puede reducir la eficacia del tratamiento cuando este está indicado.
También conviene consultar si aparecen:
👂 Dolor de oído.
🩸 Sangrado o secreción.
😵 Vértigo importante.
🔔 Zumbido persistente en un solo oído.
📉 Empeoramiento rápido de la audición.
↔️ Una diferencia marcada entre un oído y otro.
No deberíamos asumir automáticamente que cualquier pérdida de audición forma parte de hacerse mayor.
🤝 Acompañar funciona mejor que imponer
Quizá la persona siga diciendo que no quiere audífonos.
Si comprende la información, conoce las opciones y puede decidir, esa elección también merece respeto.
Podemos facilitar una prueba, acudir juntos a una valoración, ayudar con el mantenimiento y hablar de las dificultades reales que está teniendo.
Pero no convertir cada conversación familiar en:
«¿Ves? Te lo dije, necesitas audífonos».
Eso probablemente solo consiga que deje de escuchar también cuando hablamos del tema. 😉
El objetivo no debería ser ganar una discusión.
Debería ser ayudar a que la persona pueda participar mejor en aquello que le importa.
Y cuando hablamos de cuidados familiares, también merece la pena revisar quién suele asumir ese acompañamiento. A menudo imaginamos a una hija, esposa o cuidadora mujer, pero cada vez son más los hombres que cuidan de padres, parejas u otros familiares y que también se enfrentan a dificultades, aprendizajes y emociones propias.
En el siguiente artículo hablaremos de el cuidador hombre, de los estereotipos que todavía existen alrededor del cuidado y de cómo acompañar también a quienes han aprendido a cuidar en un papel que durante mucho tiempo se atribuyó casi exclusivamente a las mujeres.
