Curas de sondas vesicales: cuidados y prevención
Curas de sondas vesicales: aprende cómo mantener la higiene, cuidar la bolsa, evitar tirones y reconocer señales de posibles complicaciones.
Mónica Cortijo


Volver a casa con una sonda vesical puede generar bastante inseguridad.
«¿Tengo que limpiar esto cada vez que vaya al baño?».
«¿Dónde coloco la bolsa por la noche?».
«¿Y si deja de salir orina?».
«¿Cómo sé si hay una infección?».
Las primeras veces es normal mirar el tubo y la bolsa con cierto respeto. Sin embargo, cuando conocemos unas pautas básicas, el cuidado cotidiano suele resultar mucho más sencillo.
Una sonda vesical permite que la orina salga de la vejiga hacia una bolsa de recogida. Puede introducirse a través de la uretra o, en determinadas situaciones, colocarse mediante una pequeña abertura en el abdomen, lo que conocemos como sonda suprapúbica.
En ambos casos, la higiene, evitar tirones, mantener el drenaje correctamente y observar posibles cambios son partes fundamentales del cuidado.
Este contenido es orientativo. La colocación, retirada, sustitución o manipulación específica de una sonda debe seguir siempre las indicaciones de medicina o enfermería.
🧼 Las manos, antes y después
Una de las medidas más sencillas también es una de las más importantes.
Antes y después de tocar la sonda, la bolsa o la válvula de vaciado, conviene lavarse bien las manos con agua y jabón.
También debe hacerlo la persona que ayuda en los cuidados.
No hace falta convertir cada momento en un procedimiento hospitalario, pero sí mantener una higiene cuidadosa.
Especialmente antes de:
Vaciar la bolsa.
Limpiar la zona.
Manipular alguna conexión si enfermería ha indicado hacerlo.
Cambiar un sistema de bolsa cuando corresponda.
Y de nuevo, lavarse las manos al terminar.
🚿 Higiene diaria: sencilla y sin exceso de productos
Tener una sonda no significa que tengamos que utilizar continuamente antisépticos fuertes.
En una sonda uretral permanente, la higiene habitual alrededor de la zona por donde entra la sonda suele realizarse diariamente con agua y jabón suave, además del aseo normal.
También conviene limpiar bien la zona después de una deposición.
No es necesario aplicar desinfectantes, alcohol, cremas o productos especiales alrededor de la sonda por iniciativa propia.
Más producto no significa más protección.
Puede incluso irritar la piel.
Si existe una sonda suprapúbica, el punto de entrada en el abdomen necesita los cuidados específicos que haya indicado enfermería, especialmente durante las primeras semanas o si existe alguna herida.
🚫 No tirar ni mover innecesariamente la sonda
La sonda debe permanecer bien sujeta para evitar tirones.
Un enganchón al levantarse de la cama, caminar o cambiarse de ropa puede producir dolor e irritación.
Conviene revisar que:
👖 El tubo no quede atrapado en la ropa.
🛏️ No esté enganchado entre las sábanas.
🚶 Haya suficiente longitud para caminar sin tensión.
🔄 El tubo no esté retorcido ni doblado.
🩹 La fijación recomendada por enfermería permanezca correctamente colocada.
No necesitamos estar recolocándola continuamente.
La idea es precisamente que permanezca estable y que la orina pueda circular sin obstáculos.
👜 La bolsa siempre por debajo de la vejiga
Esta es una regla sencilla que merece la pena recordar.
La bolsa de orina debe permanecer por debajo del nivel de la vejiga.
Así facilitamos que la orina drene correctamente y evitamos que pueda retroceder por el sistema.
Esto también se aplica cuando la persona:
Está sentada.
Camina.
Utiliza una bolsa de pierna.
Está acostada.
Por la noche podemos utilizar el soporte o sistema recomendado para mantener la bolsa correctamente colocada.
Y mejor no dejarla apoyada directamente en el suelo.
💧 Vaciar la bolsa antes de que pese demasiado
No conviene esperar hasta que esté completamente llena.
Una bolsa demasiado pesada puede tirar de la sonda y resultar incómoda.
Puede vaciarse regularmente y siempre que sea necesario según la cantidad de orina.
Para hacerlo:
🧼 Lávate las manos.
🚽 Coloca la salida sobre el inodoro o el recipiente indicado.
🔓 Abre la válvula sin tocar con ella otras superficies.
💧 Deja que se vacíe.
🧻 Limpia la salida según las indicaciones recibidas.
🔒 Vuelve a cerrarla correctamente.
🧼 Lávate las manos otra vez.
La válvula no debería tocar el inodoro, el recipiente ni otras superficies.
🔗 Mejor no desconectar el sistema sin necesidad
Cuantas más veces abrimos y cerramos conexiones, más posibilidades existen de contaminación o de que alguna pieza quede mal conectada.
Por eso, el sistema de drenaje debería permanecer cerrado siempre que sea posible.
Si utilizáis diferentes bolsas durante el día y la noche, enfermería puede explicar exactamente cómo realizar los cambios y cómo cuidar el material.
No conviene empezar a desconectar tubos simplemente para limpiar mejor la sonda.
Y si una conexión se ha soltado accidentalmente, se ha contaminado o existen dudas sobre el sistema, lo adecuado es consultar.
🥤 ¿Hay que beber mucha agua?
Mantener una hidratación adecuada puede ayudar a que la orina fluya correctamente.
Pero eso no significa que todo el mundo deba empezar a beber dos o tres litros diarios.
Algunas personas mayores tienen insuficiencia cardiaca, enfermedad renal u otros problemas para los que existe una cantidad de líquidos recomendada.
Así que podemos quedarnos con esta idea:
beber regularmente dentro de la cantidad indicada para esa persona.
Si medicina ha establecido una restricción de líquidos, esa pauta debe mantenerse.
👀 Observar la orina también aporta información
Cuando vaciamos la bolsa podemos aprovechar para observar.
Podemos fijarnos en:
Cantidad aproximada.
Color.
Presencia llamativa de sangre.
Sedimentos inusuales.
Si está drenando con normalidad.
El aspecto de la orina puede cambiar según cuánto se haya bebido, algunos alimentos o medicamentos.
Por eso, un cambio aislado de color u olor no siempre significa infección.
Lo importante es valorar el conjunto de síntomas y cómo se encuentra la persona.
🦠 ¿Cómo podemos reducir el riesgo de infección?
Una sonda permanente aumenta el riesgo de infección urinaria, pero hay medidas sencillas que ayudan a reducirlo.
Entre ellas:
🧼 Lavarse las manos antes y después de manipular el sistema.
🚿 Mantener una higiene diaria normal.
🔗 Evitar desconexiones innecesarias.
💧 Mantener el flujo de orina sin obstrucciones.
👜 Colocar la bolsa por debajo de la vejiga.
🚫 Evitar que el tubo quede doblado.
🩹 Reducir tirones.
🥤 Mantener una hidratación adecuada cuando esté permitida.
👩⚕️ Revisar periódicamente si la sonda continúa siendo necesaria.
Una sonda no debería mantenerse simplemente «porque ya está puesta». La necesidad de continuar utilizándola debe valorarse periódicamente por los profesionales que atienden a la persona.
❌ Cosas que no deberíamos hacer por nuestra cuenta
Salvo indicación y formación específica, no deberíamos:
Retirar la sonda.
Introducirla de nuevo.
Cambiarla.
Inflar o vaciar el balón que la mantiene colocada.
Introducir líquidos por la sonda.
Realizar lavados de vejiga.
Aplicar antibióticos o antisépticos dentro del sistema.
Desobstruirla introduciendo objetos.
Forzar una conexión que no encaja.
Si parece bloqueada, lo primero es comprobar algo mucho más sencillo: que el tubo no esté doblado o atrapado.
Si sigue sin drenar, hay que pedir valoración.
⚠️ Cuándo conviene consultar
Es recomendable contactar con enfermería o medicina si aparece:
🌡️ Fiebre o escalofríos.
😣 Dolor nuevo en la parte baja del abdomen, pelvis, espalda o costado.
🩸 Sangre llamativa o persistente en la orina.
💧 Pérdidas importantes de orina alrededor de la sonda.
🚫 Ausencia de drenaje pese a que el tubo no parece estar doblado.
😖 Dolor relacionado con la sonda.
🧪 Secreción alrededor del punto de entrada.
🔴 Enrojecimiento, inflamación o pus alrededor de una sonda suprapúbica.
🤢 Malestar general importante, vómitos o empeoramiento evidente.
🧠 Un cambio brusco del estado habitual de la persona acompañado de otros síntomas que hagan pensar que algo no va bien.
Si la persona tiene sensación de vejiga llena o dolor y la bolsa ha dejado de recoger orina, conviene consultar sin esperar a que pasen muchas horas.
🛏️ La intimidad también importa
Una sonda forma parte de un cuidado íntimo.
Si estamos ayudando a otra persona debemos intentar proteger su privacidad.
Podemos explicar antes lo que vamos a hacer:
«Voy a vaciar la bolsa».
«Voy a ayudarte a limpiar la zona».
«Voy a revisar que el tubo no esté doblado».
Cubrir el cuerpo cuando no sea necesario exponerlo, cerrar la puerta y permitir que la persona haga por sí misma aquello que pueda también forma parte del cuidado.
Una sonda no elimina el derecho a la intimidad.
📝 Tener una pequeña información compartida evita confusiones
Cuando varias personas participan en los cuidados puede ser útil saber:
Qué tipo de sonda lleva.
Cuándo se colocó o cambió por última vez, si esa información es relevante en su seguimiento.
Quién realiza los cambios.
Qué profesional o centro hace el seguimiento.
Si existe alguna pauta especial.
A quién hay que llamar si aparece un problema.
No es necesario que todo el mundo manipule la sonda.
Pero sí ayuda que quienes participan en el cuidado conozcan la información importante.
💚 La rutina da seguridad
Al principio, una sonda puede ocupar muchísimo espacio mental.
Miramos constantemente la bolsa.
Nos preocupa que algo se haya movido.
Nos preguntamos si estamos haciendo bien cada paso.
Con el tiempo, una rutina sencilla suele aportar tranquilidad:
manos limpias, higiene diaria, tubo sin dobleces, bolsa bien colocada, drenaje correcto y observación.
Y cuando algo se sale de esa rutina, preguntamos.
No tenemos que resolverlo todo en casa.
De hecho, parte de cuidar bien consiste precisamente en saber qué podemos manejar y cuándo necesitamos apoyo profesional.
Y cuando varios familiares participan en esos cuidados aparece otro reto: conseguir que todos sepan qué está ocurriendo, especialmente si algunos viven lejos.
¿Cómo compartimos cambios importantes sin mandar veinte mensajes distintos? ¿Quién habla con los profesionales? ¿Cómo conseguimos que un hermano que vive a cientos de kilómetros también pueda participar?
De eso hablaremos en el siguiente artículo: Hermanos a kilómetros: cómo compartir la información del cuidado.
