Cuidado de las encías en personas mayores: claves
Cuidado de las encías en personas mayores: aprende cómo mantener una buena higiene, cuidar las prótesis y reconocer cuándo conviene acudir al dentista.
Mónica Cortijo


«Le sangran un poco las encías, pero será por la edad».
Es fácil pensar que algunos problemas de la boca son inevitables al hacernos mayores. Sin embargo, envejecer no significa tener que convivir con encías inflamadas, dolor, sangrado o pérdida de dientes.
Con los años pueden aparecer cambios en la boca, tomar más medicamentos o resultar más difícil realizar una higiene completa. Pero mantener unas encías cuidadas sigue siendo importante para comer, hablar y sentirse cómodo.
Y muchas veces podemos empezar por hábitos bastante sencillos.
🪥 El cepillado sigue siendo la base
Los dientes deben cepillarse al menos dos veces al día con pasta dental fluorada, dedicando tiempo también a la zona donde el diente se une con la encía.
No hace falta apretar fuerte.
Un cepillado demasiado agresivo puede resultar molesto y no limpia mejor.
Puede ayudar utilizar:
🪥 Un cepillo de filamentos suaves.
⚡ Un cepillo eléctrico si facilita el movimiento.
🦷 Cepillos interdentales o seda dental para limpiar entre los dientes.
🪞 Buena iluminación para ver mejor la boca.
Si la persona tiene artrosis, temblor o poca fuerza en las manos, un mango más grueso o un cepillo eléctrico puede facilitar bastante la tarea.
🩸 ¿Es normal que sangren las encías?
El sangrado frecuente no debería considerarse simplemente «normal por la edad».
Puede aparecer cuando existe inflamación de las encías y merece la pena comentarlo con el dentista, especialmente si se repite.
También conviene prestar atención a:
Encías rojas o hinchadas.
Mal aliento persistente.
Dolor al masticar.
Dientes que parecen moverse.
Encías que se retraen.
Heridas que no curan.
Molestias al utilizar una prótesis.
No debemos dejar de cepillar una zona únicamente porque sangre. Lo adecuado es mantener una higiene suave y pedir valoración para saber qué está ocurriendo.
👄 La boca seca también influye
Muchas personas mayores sienten la boca más seca.
Algunos medicamentos pueden disminuir la cantidad de saliva, y eso puede favorecer molestias, dificultad para hablar o comer y aumentar el riesgo de problemas bucodentales.
Puede ayudar beber pequeños sorbos de agua cuando esté permitido, mantener una buena higiene y comentarlo con el dentista si la sequedad es frecuente.
No conviene empezar a utilizar colutorios o productos antisépticos durante largos periodos por cuenta propia.
El dentista puede indicar si realmente hacen falta y cuál es el más adecuado.
😁 Si lleva prótesis dental, las encías también necesitan descanso
Llevar una dentadura postiza no elimina la necesidad de cuidar la boca.
Las prótesis removibles deben limpiarse correctamente y, salvo indicación diferente del profesional, retirarse durante la noche.
También conviene limpiar suavemente las encías, la lengua y las zonas donde se apoya la prótesis.
Si empieza a moverse, produce rozaduras o aparecen heridas, no deberíamos intentar acostumbrarnos al dolor.
La boca cambia con el tiempo y una prótesis que antes ajustaba bien puede necesitar revisión.
👵 Cuando la persona necesita ayuda
A veces el problema no es saber cómo cepillarse, sino poder hacerlo.
Una persona con problemas de movilidad, deterioro cognitivo o dificultades de visión puede empezar a descuidar la higiene sin darse cuenta.
Podemos ayudar sin quitarle autonomía:
Primero, dejar que haga todo lo que pueda.
Después podemos completar las zonas que hayan quedado sin limpiar.
Si existe Alzheimer u otra demencia, suele resultar más sencillo mantener una rutina conocida, utilizar instrucciones cortas y evitar convertir el cepillado en una discusión.
🩺 Las revisiones siguen siendo importantes
No deberíamos esperar a que aparezca dolor para consultar.
Una revisión puede detectar problemas en las encías, caries, lesiones o prótesis mal ajustadas antes de que provoquen molestias importantes.
Conviene pedir valoración si aparecen sangrado persistente, inflamación, dolor, movilidad dental, heridas que no curan o cambios llamativos dentro de la boca.
Y si la persona deja repentinamente de querer comer, mastica solo por un lado o se lleva frecuentemente la mano a la cara, también merece la pena comprobar si existe dolor dental, especialmente cuando tiene dificultades para explicar lo que siente.
💚 Una rutina pequeña que protege mucho
No necesitamos una colección de productos para cuidar la boca.
Podemos quedarnos con unas pocas ideas:
🪥 Cepillado dos veces al día.
🦷 Limpieza entre los dientes.
😁 Prótesis limpia y bien ajustada.
👀 Observar cambios en encías y boca.
🩺 Revisiones periódicas.
Son unos minutos al día, pero forman parte del bienestar, la alimentación y la comodidad de la persona.
Y mientras atendemos estos pequeños cuidados físicos, en algunas familias se está viviendo además un proceso emocional mucho más difícil de ver: empezar a despedirse de alguien que todavía está presente.
En el siguiente artículo hablaremos de el duelo anticipado, de las emociones que pueden aparecer cuando una enfermedad va cambiando a una persona querida y de cómo acompañar esa despedida sin sentir que estamos renunciando al presente.
